jueves, 9 de mayo de 2013

El Constitucional frena a Cataluña

El Tribunal Constitucional ha puesto freno a las ansias nacionalistas de Cataluña al aceptar el recurso  interpuesto por el Gobierno central por las declaraciones soberanistas de la Comunidad Autónoma y su propuesta de referéndum. 

Una consulta popular que nunca ha sido bien vista desde Madrid, con un miedo -quizá excesivo- a una ruptura nacional que, probablemente, con la actitud del Gobierno de la Nación no se haga sino aumentar ese deseo de separación entre catalanes y el resto del país. 

No obstante, desde el Parlament de Catalunya se rasgan las vestiduras. Cualquier asunto que pueda afectar a esa medida de autodeterminación es utilizada para hacer política populista, muy enlazada a cualquier movimiento nacionalista. Un ataque a su personalidad nacional, a su política y a su independencia. 

El asunto de Cataluña siempre ha tenido que tratarse con cuidado, pues las heridas nunca acaban de cicatrizar. Un pueblo sensible hacia su identidad, con unos políticos que exageran hasta el extremo esa sensibilidad para intentar lograr sus objetivos.

Desde el Gobierno autonómico no piensan frenar, ni dar marcha atrás en este recorrido de independencia, retando al Tribunal y al Gobierno central en una lucha en la que, sin duda, terminarán perdiendo los ciudadanos catalanes por culpa de aquellos que quieren convertirlos en mercancía y arma en esta pelea encarnizada sobre la unión o desunión de un país más maltrecho que nunca. 

A buenas horas...

Después de seis años de crisis económica internacional, Bruselas comienza a reconocer -o al menos eso parece- que las decisiones tomadas no han sido las adecuadas para intentar solventar los problemas de los países más afectados. Desde Grecia a Chipre, pasando por Portugal e Irlanda, las medidas llevadas a cabo no han hecho sino ahondar aún más los problemas, y ahogando cada vez más fuerte a las economías locales de los países rescatados. 

El vicepresidente y comisario de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Olli Rehn, ha sido el primero en ponerse al frente dentro del núcleo decisional, y avisar de que el camino tomado no es el más adecuado. Desde su postura pide un cambio en la dirección por parte de los organismos que tienen poder en el asunto: Eurogrupo (los 17 ministros de Finanzas de la zona euro) y la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional).

Pedir un cambio de rumbo seis años después, tras ver cómo las medidas tomadas para Grecia no daban resultado desde un principio; y cómo Portugal sigue en una depresión económica constante, resulta casi de chiste en un momento en el que se ha llegado al temido corralito en Chipre, lo que ha supuesto un crac de terribles dimensiones en la isla mediterránea. Una sucesión de malas ideas son las causantes de que el euro cada vez esté más en entredicho y la Unión avance ferozmente hacia la desunión. 

Incapacidad en las políticas comunes; demasiada subordinación a los intereses germanos -en su afán por las medidas restrictivas por el control del déficit público-; así como falta de ideas reales, sólidas y con la suficiente consciencia y realidad social y económica de la Unión. Éstas son algunas de las causas que han llevado a la UE a un abismo sin precedentes. Por más renegociaciones que se hagan para las ayudas, el fin del túnel no se atisba en el horizonte, y es algo que debe llevar a los líderes europeos a plantearse si lo que están haciendo realmente merece la pena. 

Hacer sufrir a toda la zona por un empeño local; sobreponer el interés particular ante el interés general no son las formas de poder llegar a acuerdos comunes. No se pueden pedir acuerdos cuando cada uno intenta 'barrer para casa'. Reconocer ahora que las cosas se están haciendo mal, después de seis años de intensos y profundos fracasos y errores políticos y decisionales es, cuanto menos, una pantomima para los ciudadanos. A buenas horas, mangas verdes.

miércoles, 8 de mayo de 2013

De todo, menos alguna cosa

En muchas ocasiones hemos podido escuchar a los políticos cuando gobiernan, que la oposición no ofrece ayuda, apoyo o acuerdos en los temas que se tienen entre manos, y el Gobierno actual no iba a ser menos. Hoy, en el Congreso de los Diputados, tras una más que simpática anécdota por parte de Mariano Rajoy, donde comenzó su discurso saludando al presidente del Gobierno (se habría olvidado de que es él mismo), el mismo presidente se dirigió a la oposición, y más concretamente a Rubalcaba, para decir que estaba dispuesto a escuchar a todos y llegar a acuerdos; eso sí, sólo en aquellos puntos que él iba a aclarar; la política económica, ni tocarla. 

Cuán curioso puede llegar a ser que, lo que nos tiene ahogados en un pantano lleno de fango sea aquello en lo que Mariano Rajoy se empeñe en querer salvarse sólo, a pesar de que los datos demuestren que cada vez se hunde más (por mucho que se empeñen en vender la moto de lo contrario). 

Con 6,2 millones de parados; un déficit en el 10%; un consumo que cada vez mengua más; la caída de las importaciones...y aún así se empeña en querer manejar, él solo, ese barco. Quiere convertirse en héroe, pero de momento solo consigue ser villano. Aún así, y cuando estamos a punto de cumplir tres años desde que se comenzaran los recortes con Zapatero, parece ser que La Moncloa es capaz de vendar tanto los ojos de quienes habitan ahí, que se obstinan en que sólo ellos tienen la llave de salida de la crisis, y hasta ahora cada puerta que se ha abierto, nos ha llevado un poco más al fondo. 

Se necesita cooperación, colaboración y conversaciones para poder salir de la más que grave situación en la que se encuentra nuestro país. Por mucho que se empeñen, solos no van a conseguir nada. Hay que dejar de tirarse piedras en los tejados de los demás, y arrimar el hombre si queremos resultados más positivos. 

viernes, 3 de mayo de 2013

Descalabro electoral

Los últimos datos del CIS dan malas noticias a los dos principales partidos políticos de este país. El PP y el PSOE siguen en caída libre en las encuestas de intención de voto. Si para unos (PP) es malo, para otros (PSOE) ya es indescriptible. 

Lo de los populares es algo lógico. Están gobernando en una etapa de crisis y, por tanto, siempre te llevas palos por parte del electorado, y más teniendo en cuenta las decisiones políticas del Gobierno de Mariano Rajoy. 

Sanidad, educación, pensiones, medicamentos, prestaciones, IVA, IRPF...Muchos son los motivos para que la sociedad española respalde, cada vez menos, al Partido Popular, y por ello descienden 1 punto en intención de voto (del 35% al 34%).

Sin embargo, ya no hay por dónde coger los datos de los socialistas, que no consiguen filtrar para sí mismos la huida de votos de los populares, sino que también  dejan escapar de los suyos. Los líos internos, la falta de un liderato firme, la depresión post-gobierno, y las consecuencias de una pésima gestión de la crisis durante sus mandatos, son algunos de los datos que pueden hacernos entender este descalabro.

La organización no es capaz de centrarse en un discurso común, en un líder que realmente sea tal. Con un secretario general aferrado a su sillón, empeñado en que algún día conseguirá su objetivo de ser Presidente de Gobierno; y ciego ante la realidad de que su permanencia en el cargo es un obstáculo más que serio, y un problema más que grande para su partido, no van a conseguir repuntar y acercarse, aunque sea un poco, a los populares. 

En el caso de la izquierda, ven como su intención de voto cae 2 puntos, pasando del 30.2% al 28.2%. Seis puntos de diferencia entre uno y otro que, a pesar de los malos datos, siguen suponiendo un respiro para la derecha española, y sacarán de ahí una excusa para decir que siguen siendo respaldados por una amplia mayoría. Ya se sabe eso de, "es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, que la viga en el propio". 

Fallan las cuentas

La Comisión Europea ha vuelto a corregir los datos que se había previsto para España en este año 2013. El Gobierno de Mariano Rajoy anunció que nuestra economía caería -1,3%, y Europa le retoca la cifra hasta un -1,7%. Siguiendo por ahí, sobre el déficit tampoco acertó el ejecutivo de Rajoy, pues la propia Comisión lo sitúa en un 6.5% para 2013 y un 7% para 2014 (este último, sin contar el último plan de ajuste anunciado por el Gobierno español).

Donde sí coinciden es en la tasa de paro. Bruselas y España coinciden en que llegará al 27% este año, y sólo se reducirá hasta el 26.5% en 2014, un 0.5% menos.

Ahora bien, con estas cifras, a uno se le quitan las ganas de ser positivo. Sólo nos rodean malos datos. Y es que, cuando el Gobierno dice A, Europa le dice que no, que realmente es B. ¿Así cómo nos vamos a aclarar? Si los datos de unos son malos, los de los otros son peor. Esta España mía, esta España nuestra, a la que le cantaba Cecilia, no ve la salida del túnel en ningún momento. 

Quieren que paguemos la deuda, y ahora advierten a Rajoy que si sube impuestos, las cifras serían peores aún. ¿Entonces cómo pagamos la deuda? ¿Por dónde recaudan? ¿Quieren que vuelvan a ahorrar de la educación, la sanidad, pensiones, prestaciones...? Por ahí no va a pasar la sociedad española otra vez. 

Desde aquí, a Europa le decimos que actúen con seriedad. La Unión necesita dar un paso más y llegar a una unión fiscal para hacer competitiva la economía comunitaria, un bono común que permita la financiación de los Estados miembros en conjunto. Si queremos ser uno, seamos uno de verdad. Porque, hoy por hoy, tal y como están las cosas, nos fallan las cuentas.

martes, 30 de abril de 2013

Una pizca de (im)paciencia

La última trequiñuela del presidente del Gobierno es pedir a los ciudadanos que, además de aceptar sí o sí las medidas económicas, deben tener un poco de paciencia. ¿Más paciencia?

Venir a pedirle paciencia a los 6,2 millones de parados es, cuanto menos, deprobable; pedirle paciencia a los cientos de desahuciados es una desfachatez; pedirle paciencia a los jubilados, a aquellos que se quedan sin prestación, a los que se ven obligados a tener que irse del país, es absurdamente ridículo.

Mariano Rajoy está demostrando, al igual que su equipo, que vive en un mundo alejado del real, en una realidad paralela desvirtuada, donde ven datos positivos donse todos vemos dramas y batacazos; donde ven elementos de que España se esta recuperando, cuando los demás vemos un país más deprimido, más triste, más pobre.

Hay dos opciones: seguir así, encaminando nuestros pasos hasta el filo de un precipicio más alto que el de hace algo más de un año; o empezar a tomar conciencia de la realidad,pedir, reclamar, exigir y no parr hasta conseguir que empiecen a caer, uno a uno, los responsables políticos y económicos de ésta, nuestra gran crisis. Que los verdaderos responsables comiencen a asumir consecuencias y sean juzgados por ello. Los ciudadanos no hemos tomado las decisiones que nos han traído hasta aquí, y ya hemos pagado suficiente.

viernes, 26 de abril de 2013

Seguimos sin remedio

El paro sigue dando estragos; no da tregua y descanso ni a gobernantes ni a parados; pero, en parte, tenemos lo que queremos. Los datos ofrecidos por la EPA sacan a la luz unas cifras que deberían avergonzar a más de uno. Más de seis millones de parados, llegando a convertirse en el 27% del total. De ello se extrae también el paro de gente joven, que sigue batiendo récords; actualmente supera el 57%. 

Demasiadas casualidades. Salen los datos cuando se mantiene al país sumergido en un intenso suspense por la convocatoria de la plataforma '¡En Pie!' para "asediar" el Congreso de los Diputados; buena medida para que los escalofriantes datos no supongan un clamor social en las calles y mantener una calma ficticia a ojos de los vigilantes de a Unión Europea. 

Mientras tanto, ¿qué ha hecho el Gobierno? Absolutamente nada. El presidente y sus ministros han pasado el día escondidos en algún lugar, vete a saber dónde, para evitar tener que dar la cara por el descalabro laboral y económico en el que están metiendo al país. Aquellos que prometían reducir el paro en cuanto llegasen al Gobierno, lo único que han sabido hacer es empobrecer más al país y aumentar, en algo más de un millón, el número de parados.

Fátima Báñez, la ministra encargada de la materia ha demostrado, por enésima vez, su incompetencia ante tal problemática, la seriedad que ello supone, el rigor que exige, el compromiso. No cumple con nada de ello, y por lo tanto su presencia al frente de la cartera ministerial de empleo es absurdo y, para los ciudadanos parados, innecesario. No queremos más desempleo. Hemos llegado al límite. 

Que dimita, que se vaya, que deje hueco a otra persona con ideas, con iniciativa, con capacidad para reaccionar ante este mal endémico español. Que se largue a su casa, probablemente allí moleste menos que en el cargo público. Da vergüenza pensar que se está pagando un sueldo con dinero público a una persona sumamente incapaz; severamente incompetente. Vete.