Es altamente increíble lo que puede dar de sí el 'Caso Bárcenas'. Pasan los meses y nunca terminamos de descubrir toda la verdad. Ya sea porque el principal acusado no logra tirar de la manta por completo -o no le apetece hacerlo-; o bien porque el Partido Popular pretende esconder la basura debajo de la alfombra, esperando a que pase desapercibida y que los españoles nos olvidemos de ello; pero Bárcenas aún da para mucho.
miércoles, 2 de octubre de 2013
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Merkel para rato
Los alemanes han vuelto a castigar a Europa; nos vuelven a meter en el camino del ahorro, el control del déficit, los mini-jobs...Los alemanes mantienen a Angela Merkel por tercer mandato consecutivo y con un amplio colchón de votos, aunque sin poder evitar tener que pactar, algo que ella está más que dispuesta a hacer.
Lo sorprendente ya no es que, como resaltan algunos medios como gran mérito, haya sobrevivido a la criba de la crisis; cosa que no han conseguido superar 20 mandatarios que han tenido que verse las caras con las urnas; lo sorprendente es que, aún conociendo su receta para salir de la crisis; aún siendo conscientes de su empeño por querer ser la Thatcher del siglo XXI, aún viendo cómo ha reducido la calidad del empleo en su país, siguen confiando en ella.
Su carácter y su severa receta le han creado una imagen de diablo envenenado a los ojos de los países europeos que están siendo sometidos a la 'cura' alemana. ¿Qué le espera a España ahora? ¿Seguiremos siendo verdugos de la canciller? ¿Seguiremos en la actitud de fiel siervo y lacayo de la mandataria germana? Conociendo el carácter dócil y escurridizo del morador de La Moncloa, no sería de extrañar pero, ¿a qué precio? ¿Cuáles serán las siguientes medidas? ¿Qué pedirán ahora?
Cuando comience su tercer mandato, lo descubriremos pero, atendiendo a sus declaraciones en campaña, aseguramos desde ya que nada bueno será. Amárrense los cinturones, porque vienen curvas, y tienen pinta de ser muy pronunciadas.
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domingo, 22 de septiembre de 2013
Las Wertgüenzas del ministro
El ministro de Educación, Cultura y Deporte sigue siendo, tras casi dos años de legislatura, protagonista de la actualidad. Su cruz, la educación. Sus 'Poncio Pilatos': la comunidad educativa.
Desde que accediera a la cartera de Educación, J.I. Wert no ha conseguido que ninguna de sus medidas sean aceptadas por la sociedad española en general, y por la rama educativa en particular. ¿Por qué? Muy sencillo, la falta de sensibilidad para con los afectados por sus decisiones.
La LOMCE fue su aportación estrella y, sin embargo, quedó estrellada desde que la enseñó en sociedad, cuando aún era un pequeño embrión en este embarazo que tantos quebraderos de cabeza le está dando al ministro. La ampliación del ratio de alumnos por aulas, el aumento de horas lectivas de los profesores, el descenso de concesión de becas, el aumento de las tasas universitarias...han ido añadiendo más lastre a una Ley que ya se auguraba ideológica desde la retirada de la asignatura de Educación de la Ciudadanía en favor de la de Religión, que pasó a computar en la media del expediente.
Al final, la Iglesia se salió con la suya y el propio ministro le puso el logro en bandeja de plata. No importa cuántos estudiantes han tenido que dejar sus estudios universitarios o de FP por no poder permitirse pagarlos, ni tampoco cuántos no puedan, si quiera, acceder a ellos. Para el ministro eso es algo insignificante. Se jacta de decir que su Gobierno es el que más ha dedicado a becas, demostrando su falta de sensibilidad y su ceguera respecto a los jóvenes que, con tanta ilusión, quieren labrarse un futuro; un futuro que el propio Wert les trunca año tras año. No le tiembla el pulso.
Las manifestaciones y huelga, para el ministro son todas manifestaciones y huelgas "políticas" pero, ¿cuáles no lo son?. Todas se realizan por medidas políticas que toman los que forman parte del Gobierno, quienes creen tener la potestad para hacer o deshacer sin tener que rendir cuentas a nadie. Se equivocan, y para ello los jóvenes estudiantes, padres, madres y profesores, salen a la calle, como lo harán el próximo 24 de octubre, a las calles para ofrecer un poco más -si cabe- de realidad al ministro.
Pero además, a la problemática de la educación hay que sumarle el feo que le ha hecho a la cultrua española aceptando el 21% del IVA y, ni siquiera, aceptar revisarlo atendiendo a los nefastos resultados que están registrándose. Los actores, directores, músicos y miembros de la cultura en general, le demuestran su rechazo frontal y absoluto en cada ocasión que le tienen en frente.
Un ministro que desprecia la educación y machaca la cultura, demuestra que en su ser no existen ni una ni otra. Sin mejoras no hay resultados, y sin resultados sólo podremos avanzar marcha atrás, para desgracia de nuestra sociedad. Y mientras no salgamos a las calles a exigir que se corrija el rumbo que se está tomando, seguiremos siendo los muñecos peleles que manejan a su antojo.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Populismo gratuito
A veces me viene a la cabeza cómo sería un pueblo catalán fuera de la realidad político-económico-social diferente a la que pertenece. Un pueblo libre e independiente, con autonomía total y plena sobre sus recursos, con toda la capacidad para auto-gobernarse. Habían conseguido lo que durante tanto tiempo habían buscado: la independencia.
España ya no era ese entorno geográfico que les ataba, un día decidieron separarse como cualquier otro matrimonio y empezar una nueva vida cada uno por separado. La verdad es que lo habían celebrado por todo lo alto.
Moneda propia, políticas propias...no tenían a ningún superior que les dijese nada. Y es que realmente no tenían a nadie superior. Europa no les aceptaba como Estado miembro de la Comunidad; su economía se vio abocada a la bancarrota porque su nueva divisa era demasiado débil en el mercado. Pero no me daba pena lo que veía en mi sueño, yo sólo me preguntaba "¿no querían libertad e independencia? Ahí la tienen".
Y es que dicen que cada uno tiene lo que se merece -o lo que busca con ahínco-, y los catalanes lo han hecho durante siglos. Luchan, gritan, enarbolan banderas bajo el grito de libertad - o freedom para verse más internacionales-. Siguen a un líder, su Mao Tse Tung, su Ché Guevara, su -según el propio presidente de la Generalitat- Martin Luther King que les regala los oídos con promesas de un futuro alejados de España, esa España cruel, ladrona, que pasa sobre sus arcas como un rodillo a la par que como un caco que se lleva todo su dinero.
Pero qué fácil es ver la paja en el ojo ajeno, y qué difícil ver la viga en el propio. El papel de víctima es fácil de adoptar, incluso llega a ser cómodo. Lo complicado es levantarse de manera firme y decidida, reconocer el trabajo mal hecho y decir "mea culpa". El camino rápido es decir que España les roba el dinero, y no que ellos lo malgastan -y hasta malversan-. ¿Dónde está el dinero que les ha llenado los bolsillos en acciones como el 'Caso Palau'? ¿Dónde está el dinero del 'Caso de los Puyol'? Pero el malo es España.
"Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas. Sin ti porque me muero."
Una frase que cae como un yunque en la realidad que vivimos. Cataluña no quiere de España, pero le encanta los beneficios que recibe. No quiero estar contigo, pero no me dejes sola. Tu me robas y me maltratas, pero sin ti no sería nadie, estaría sola y desamparada.
Artur Mas vende populismo, palabrería, charlatanería. Vive en un mundo de fantasía. Eso sí, está cómodo porque mientras entretiene al pueblo gritando 'Catalonia is not Spain', no atienden a su déficit en Sanidad, Educación, la pésima gestión económica... Y es que fue tan negro el panorama que me encontré en mi sueño, que preferí despertar y escuharles gritar, antes de contemplar a lo que podrían llegar.
Que los catalanes sigan soñando, gritando y peleando por un futuro solos. Que tan solos como quieren estar, se hundirán. Que sigan pensando que van a separarse, que sigan creyendo a Mas. Será él mismo quien les de con la realidad en la cara, y les demuestre que, otra vez, dará un giro a su timón y aquellos que quieren irse, tendrán que volver a sus casas, y continuar esperando algo que no les darán.
martes, 23 de julio de 2013
¿Qué necesitan para dimitir?
España está envuelta en múltiples procesos de corrupción, a cada cual más grave, y que afectan a todas y cada una de las instituciones del Estado. Desde la Casa Real y el Gobierno hasta partidos políticos en su conjunto pasando por Ayuntamientos, Diputaciones o Gobiernos regionales; nadie se salva pero, ¿por qué no dimiten cuando recae sobre ellos la sombra de la sospecha? y lo que es aún peor, ¿por qué no lo hacen cuando ya están metidos en el proceso judicial?
Cierto es que vivimos en un Estado de Derecho (aunque a muchos se les olvide últimamente); y también es cierto esa máxima jurídica de que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario; pero esto no debería cumplirse cuando se trata de personal pagado con fondos públicos que salen de los impuestos de todos los españoles. Ahí debería serse más estricto, más serio y no jugar con diles y diretes, con lanzar la piedra y esconder la mano para, al menos, intentar que se mire para otro lado.
Contamos con unas instituciones que están perdiendo el respaldo social por culpa de 'cuatro mangantes' que se han dedicado a llenarse los bolsillos a costa del ciudadano. No es posible que haya en el Congreso, o el Senado, políticos (da igual el color de su partido) inmersos en procesos judiciales. Lo mismo pasa si nos centramos en las instituciones regionales o en las locales. Cuando un trabajador hace mal su trabajo en repetidas ocasiones, ¿no termina por ser despedido?; cuando un trabajador demuestra no ser competente, ¿no lo echa a la calle el empresario?; visto así, ¿no debería ser igual con los políticos? Al que no es competente, al que no sabe ejercer su cargo, al que se mete en política por hacerse rico y no por la vocación al servicio público, a todos esos los ciudadanos deberían tener el poder de echarlos con la simple petición de su dimisión.
Demuestran día a día que desconocen lo que es la ética, lo que es la moral (aunque en ocasiones su moral -religiosa- les basta para tomar una medida), y así nos va. Se está demasiado cómodo en el sillón del poder; es muy fácil escudarse en el recurso de que cada cuatro años el ciudadano tiene derecho al voto, pero ese es el problema. La casta (y caspa) política entiende la democracia como aquello que se ejerce cada cuatro años. El verdadero demócrata la entiende como aquello que se ejerce dignamente, de manera honrada y limpia, y que funciona a diario y no sólo cuando se convoca a comicios.
Si ser parte de un proceso judicial no es suficiente; si el mero hecho de que la sombra de la sospecha planee sobre sus cabezas no basta; si las peticiones de dimisión de los ciudadanos son mudas a sus oídos; si el clamor social por una democracia sana les es imposible verla, entonces...¿qué necesitan para dimitir?
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domingo, 21 de julio de 2013
Que se vayan
La política española está siendo maltratada. Está en crisis. Está en peligro. Está perdiendo (o lo ha perdido ya) todo su sentido y significado. Está muerta. Parece alarmista, puede resultar extremista, pero es el resultado del trabajo, duro y muy bien elaborado, que están haciendo los políticos día a día. Con cada silencio; con cada palabra; con cada acción; con cada medida.
El Gobierno de éste, nuestro país, es un despropósito en todos los términos y en cualquier categoría. Se mire la cartera ministerial que se mire, no hay más que incompetencia, sinsentido y decretazos ideológicos para salvar cualquier posibilidad de debate que ponga sobre la mesa el rechazo unánime de una sociedad crítica, que ha despertado del letargo de 30 años de 'tranquila' pseudo-democracia.
El ministro de Hacienda no consigue sanear las cuentas estatales, pero siempre abre la caja para ayudar a aquellos amigos suyos que están en peligro; el ministro de Industria, que no tiene ni una ligera idea de todos aquellos sectores que le competen, y no hace más que enfangar un terreno extremadamente delicado; en Sanidad tenemos a una ministra que ha logrado desmontar un servicio público de calidad y convertirlo en una chapuza y metida hasta el cuello con la 'trama Gürtel', por mucho que insista en que no sabía nada de lo que su, por aquél entonces, marido hacía; para la cartera de Empleo, una mujer que desconoce lo que es el trabajo en una empresa privada, no sabe lo que es un convenio, ni lo que es sufrir cargas impositivas en un irrisorio salario y sólo quiere ayudar a los grandes empresarios, donde nos encontramos con sus familiares; en Defensa, Exterior e Interior, tres ministros que pasan desapercibidos pero, en el caso de los dos últimos, cada vez que hablan, sube el pan; para Justicia tenemos un lobo con piel de cordero, que parece que no moja, pero empapa, que parecía un conservador conciliador y resultó ser un reaccionario y un retrógrado de alta escala; en Vicepresidencia una señora que está para cubrir las espaldas del Presidente, pero que está por estar; y para rematar, en Educación está el señor más analfabeto que Rajoy se pudo encontrar en su partido, quiere convertir la educación en algo sólo para ricos, donde el hijo del trabajador no pueda cumplir su idea de obtener un título superior a base de convertir las carreras en un servicio donde, casi, hay que hipotecarse y en las que las ayudas públicas cada vez son menos.
La perla de toda esta troupe es la presidencia. Mariano Rajoy, ese ser cobarde, incoherente, incapaz de gobernar, demuestra que tiene demasiadas pocas luces y que no hace falta estar muy preparado para llegar a dirigir todo un país. El destino de 47 millones de personas está en las manos de alguien que se excusa con el contexto exterior para no explicar su imposibilidad de hacer las cosas bien.
Para seguir así, que le hagan un favor al país y a los ciudadanos. Que se vayan.
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martes, 9 de julio de 2013
No somos serios
Plantearse cómo atajar un tema tan serio como la crisis interna que vive el Partido Popular; su fraude, es complicado. Pero realmente, cuesta entender aún más, cómo la sociedad española vive en total connivencia con un asunto tan grave. ¿Cómo es posible que con toda la información que diariamente aparece en las primeras de los periódicos, en los titulares de los informativos, no haya habido una gran protesta para pedir explicaciones y dimisiones? ¿Cómo es posible que mantengamos un presidente del Gobierno en su cargo, cuando era consciente de la situación y, no sólo eso, sino que también participó de ello? ¿Cómo pretendemos que nos tomen en serio fuera, si nosotros mismos somos incapaces de tomarnos en serio nuestros propios asuntos?
En ocasiones me planteo si no será que la sociedad española está tan acostumbrada a la corrupción que ya ni se molesta en pedir explicaciones a los defraudadores, a los estafadores, a los ladrones que, después, llegan a cargos de poder y pretenden dirigir nuestros destinos, robando aún más. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a aguantar para empezar a poner el grito en el cielo de verdad?
Queremos ser un país serio, un país libre, democrático y bien establecido; pero está claro que aún nos cuesta dejar atrás esa imagen de un país de toros y pandereta. Inclusive, esa imagen, hoy día, está más acrecentada. Unos payasos que trabajan como políticos; unos ladrones que gobiernan bancos y empresas; unos estafadores que llevan las cuentas de los partidos políticos; unos explotadores en las ejecutivas de las empresas y en las asociaciones empresariales; unos peleles en los sindicatos....y para que el pueblo no proteste: toros, fútbol y fiesta. ¿Hasta cuándo?
Va siendo hora de salir a las calles. Pero salir de verdad. Plantarse ante el poder. Gritar 'BASTA YA'. Hacerse valer. Es el momento de demostrar que quien tiene el poder real es el pueblo, digan lo que digan, pretendan lo que pretendan, y que jamás podrán torearlo. Es hora de que los culpables reales, aquellos que pretendían meternos en la cabeza que nosotros, los pobres, vivimos por encima de nuestras posibilidades; aquellos que querían engañarnos diciendo que no había más remedio que tomar las medidas que se están tomando; aquellos que se llenan la boca diciendo que están en contra de la corrupción y luego se llenan los bolsillos gracias a ellos; todos ellos, sepan que se les acabó la tarta de la buena vida; que el pueblo ya no aguanta más; y que es hora de que quien la hace de verdad, la pague de verdad.
Es el momento de terminar con una Justicia al servicio de la política, del poder económico y en contra del desfavorecido. Es hora de que quien roba, pague con dinero y con cárcel. Que de verdad, la justicia sea igual para todos. Si queremos ser serios, seamos serios hasta las últimas consecuencias.
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