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jueves, 13 de junio de 2013

¿A qué precio?

El Partido Popular y el PSOE han pretendido un pacto de Estado con diversos grupos políticos presentes en el parlamento para llevar una política común a la próxima reunión en Europa; y digo han pretendido porque la realidad es que ha quedado en eso, en un intento. PNV, CiU e Izquierda Plural han dejado en la estacada a los dos grupos mayoritarios en la reunión que debía celebrarse esta mañana para cerrar el acuerdo. Un pacto de Estado, demandado por la sociedad desde hace mucho tiempo pero, ¿a qué precio?

La realidad es que dicho pacto es, sin más, una puerta abierta para el liberalismo caníbal, desmesurado, depredador e implacable que nos ha traído hasta el punto en el que estamos, por lo tanto ¿dónde avanzamos? Querer llevar el libre comercio un paso más allá es, sin duda, una ridiculez. Ni el gobierno socialista de Francia (Hollande) está de acuerdo con dicha idea. 

Pero mirando dentro de nuestras fronteras; es una pena encontrarse con partidos incapaces de ponerse de acuerdo en la defensa y protección de todos los ciudadanos, que son los que están sufriendo la verdadera crisis. Aquellos que no llegan a fin de mes; los que se quedan sin casas; los que no tienen ni un plato caliente para echarse a la boca; los que ven cómo sus proyectos de investigación se van al traste por los recortes; los que mantienen a toda una familia con una irrisoria pensión de jubilación o con una prestación de chiste. Por todos ellos hay que mirar; por todos ellos es por los que hay que sentarse y llegar a un gran acuerdo común para sacar a España de la grave situación en la que está -aunque algunos se empeñen en pintar lo contrario-. 

No es el momento de intereses sectoriales o lobbinistas; no es turno de mirarse el ombligo del nacionalismo. Hasta que el problema de raíz no esté solucionado, cualquier otro planteamiento, acuerdo o intento de pacto, está fuera de lugar si no es para sacar del pozo a quienes, desde arriba se han encargado de hundir. Por lo tanto, un gran pacto de Estado, sí, pero ¿a qué precio?

lunes, 13 de mayo de 2013

1096 días de recortes

"El Gobierno español ha procurado reaccionar ante cada uno de estos inesperados desafíos".
J. L. R. Zapatero. Congreso de los Diputados. 12/05/2010

Con éstas palabras comenzó el aluvión de recortes a los que se ha sometido a la sociedad española desde aquél fatídico 12 de mayo de hace tres años. Unos recortes que no han dejado de afectar a los mismos de siempre, a los trabajadores, a los menos pudientes, a quienes ya soportan la mayoría de cargas impositivas; en definitiva, a la clase media y media-baja de España.

"Hay que acelerar la reducción del déficit. Ésto implica serios recortes adicionales en ámbitos ya objeto de reducción y en otros nuevos; cuya incidencia social es evidente".

Hasta el propio Ejecutivo lo tenía claro; la sociedad no lo iba a tolerar, no iba a aceptar que recayera sobre ella la responsabilidad de asumir las consecuencias de un sector irresponsable, especulativo, malversador, defraudador... Y así lo demostró un año y tres días después, en plena Puerta del Sol, con el nacimiento del mayor movimiento social de la Democracia de éste país; el conocido como 15-M. Un germen que se expandió rápidamente por toda España, y que pronto consiguió la simpatía de la sociedad de muchos países del mundo.

"- Reducir las retribuciones del personal del sector público en un 5% a partir de junio de 2010 y congelarlas en 2011.
- Los miembros del Gobierno, y los demás altos cargos, tendrán una reducción superior al último tramo de la tabla que se establezca para los empleados públicos.
- Suspender, para 2011, la revalorización de las pensiones; excluyendo las no contributivas y las pensiones mínimas. 
- Eliminar el régimen transitorio para la jubilación parcial.
- Eliminar la prestación por nacimiento de 2500 euros a partir del 1 de enero de 2011.
- Reducir los gastos en farmacia mediante revisión del precio del medicamento; excluyendo los del índice de precios de referencia.
- Suprimir la retroactividad del pago de prestaciones por dependencia el día de presentación de la solicitud. 
- Reducción, en 600 millones de euros, a la Ayuda Oficial al Desarrollo entre 2010 y 2011.
- Reducción, en 6045 millones de euros, en la Inversión Pública Estatal entre 2010 y 2011.
- Ahorro de 1200 millones de euros por parte de las Comunidades Autónomas y las entidades locales."

La primera lista de recortes supuso el giro, a la derecha, de una política social de izquierdas que, hasta ese momento, había calado de buen grado, en su mayoría, en una sociedad que aún vivía en la incertidumbre de si llamar al contexto internacional "desaceleración" o "crisis".

Y tras unas elecciones anticipadas, el 20 de noviembre de 2011 llegó él, Mariano Rajoy. El adalid de la recuperación; aquél que se erigía como el salva patrias; el que se fotografiaba en colas del INEM anunciando -a bombo y platillo, como está mandado- que con él se reduciría el empleo.

Recogía el testigo con 5,5 millones de parados; un déficit público del 8.51% (pasando a ser, más tarde, del 9%; y posteriormente del 9.4%); la sombra perenne de la petición de rescate... Y no le tembló el pulso.

Desde su llegada, España ha sufrido un retroceso de dimensiones impensables por la ciudadanía hasta ese momento. Una educación maltrecha y recortada; una sanidad escuálida -casi anoréxica-; las prestaciones de desempleo cada vez más exigentes; una inmigración sin derecho a sanidad; una Justicia que deja de ser gratuita; bancos nacionalizados y rescatados por la UE; ciudadanos desahuciados y con una ley hipotecaria parcheada y no renovada; la corrupción en su propio partido, afectando (presuntamente) a miembros de su Gobierno; una sociedad cansada, hastiada; unos jubilados con una prestación irrisoria; medicamentazos; euros por receta; escraches; un país deprimido; 6,2 millones de parados; una incontrolable fuga de cerebros; una emigración en alza; más impuestos al pobre; amnistía fiscal; dos huelgas generales en un sólo año...

En total, 1096 días de recortes; de viernes de dolores para las clases trabajadoras; de jóvenes que han tenido que dejar sus estudios por no poder permitirse las altas tasas del coste de las matrículas y la disminución de las becas; de suicidios y desahucios... 1096 días en los que no se ha dado la talla; en los que el país se ha ido hundiendo más y donde, además, no se tiene ni el menor atisbo de mejoría, sino todo lo contrario.

miércoles, 16 de enero de 2013

Este año, sí

Ha costado algo más de un año de legislatura para que se hiciera realidad, pero ha llegado. El Gobierno de Mariano Rajoy ha decidido que en este 2013 sí habrá un 'Debate sobre el estado de la Nación', al que se negó a enfrentarse cuando subió al poder. 

Por aquél entonces, quizá por miedo, quizá por cobardía o, simplemente, por inapetencia, Rajoy desestimó esta vieja tradición que habían llevado a cabo todos sus antecesores. Una norma no escrita pero, en el fondo, bien asumida y asimilada por cada gobernante que ha pasado por Moncloa.

Eso sí, Rajoy llegó con la intención de ser diferente. Diferente en sus medidas, en sus políticas, en sus gestiones, en sus modos, en sus formas...Diferente en todo. Y lo ha conseguido con creces.


Un Presidente que se ha mostrado alejado de la sociedad, quizá, con demasiada anticipación, probablemente desde el primer momento. Que ha mirado para el lado de los pudientes, antes que de aquellos que realmente sostienen el país; que se ha creado un equipo de trabajo que parece vivir -o querer vivir- en otro período histórico de España -nefasto para todos-; que culpabiliza, criminaliza y vilipendia al que protesta por sus derechos y halaga a quien calla.

Un hombre de récords. Dos huelgas generales en un año, miles de manifestaciones diarias, ha conseguido que todos los sectores del país (excepto banqueros y grandes empresarios) se levanten en protesta, incluso los grandes cargos de la justicia y los del sector sanitario. Políticas ya no de austeridad o ahorro, sino de opresión al bolsillo del pobre, es lo que ha querido realizar el Gobierno, y cada decisión que tomaba para intentar ayudar a los que menos tienen, resulta ser que las exigencias son tales, que las cumplen demasiado pocos.

No hay dinero para sanidad, educación, medicamentos, prótesis, infraestructuras de primer orden, pensiones, políticas de empleo, juventud...Sin embargo, no escatiman en gasto para la Iglesia, Defensa, Casa Real y Bancos. 

Demasiadas cosas mal hechas, o mal planteadas. Falta de valentía para dar la cara y explicar. Ahora llegó el momento, y ahora tendrá que justificarse, a no ser que el resto de fuerzas políticas no tengan el valor de llamar a las cosas por su nombre, y sacarle los colores a más de uno de los que están en esa bancada azul.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Anno horribilis: Mariano Rajoy. Año I.

Mariano Rajoy cumple hoy un año de gobierno. Y qué añito. España ya no es lo que era; de ella ya no queda ni la sombra, y este señor se sigue empeñando en dejar el cortijo más seco que la mojama. Desgraciadamente no viene solo, y le acompaña la troupe de la tijerita; esos que allá por donde pasan no dejan títere con cabeza.

Si hasta hace un año, España era un Estado del Bienestar, ahora es solo un Estado, y a veces parece que ni eso. Si hasta hace menos de un mes, aquí había una justicia para todos, ahora hay una justicia para (todos) los ricos. Antes había una sanidad universal, y gratuíta, pero ya ni es universal, ni es gratuita, ni es nada. Y qué decir de la educación. Pobre educación, que está pasando lentamente a mejor vida.

Antaño la ideología no se inmiscuía tanto en el contenido de la enseñanza, y si lo hacía, lo disimulaba bien. Ahora llega con todo el descaro, se planta en medio de los colegios, y pobre aquél el que resuelle. Ni que decir tiene que la Universidad ya no es para todos, sino para quienes tiene dinero para pagar las altísimas tasas de matriculación. Y las becas...¿Alguien recuerda que ha sido de ellas? Ahora las perciben cuatro gatos, cuentan los rumores.

En este país se conocía a los jóvenes por ser un sector silencioso (menos los viernes y sábados noche), que no alzaba la voz, que no se quejaba, que no protestaba. Los trabajadores de la justicia eran unos privilegiados que veían cómodamente la vida desde sus estrados. Los miembros de la sanidad pública eran unos personajes sagrados, pero a los que se les envidiaba por aquello del "trabaja poco y cobra mucho". Y los profesores...¡ay! los profesores, que se quejaban del estrés y tenían más vacaciones que nadie, ¿cómo se atrevían a quejarse?. Luego están los jubilados, esos que pensábamos que vivían callados y encerrados en sus casas, disfrutando de su pensión (su única preocupación en la vida).

¿Qué fue de todo aquello? Porque ahora no hay día que no haya alguien en la calle en dirección a alguna manifestación. Tienes un récord Mariano. Manifestaciones a diario; y a ti, y sólo a ti, te han hecho dos huelgas generales en un único año, tienes tu mérito.

Te inventas el copago sanitario; el copago farmacéutico; haces amnistías fiscales; permites que tus amigos los banqueros estén impunes ante el mayor acto de bandalismo que ha sido la burbuja inmobiliaria y su especulación; ahora nos traes las tasas judiciales; copago al transporte en ambulancia; copago de material protésico; te sacas de la manga un impuesto a 0% a  las transacciones bancarias, para que las CC. AA. no puedan hacer pagar impuestos a los bancos (tus grandes amigos); llevas el paro a niveles insospechados; consigues una huida de capital abrumadora; los jóvenes se ven obligados a marcharse de su país... Olé tú.

Has conseguido en materia de comunicación, que RTVE vuelva 7 años atrás, cuando la entidad era un medio del Gobierno, eco de lo que él quiere decir, manipulado, donde la libertad de expresión brilla por su ausencia. 

Lo peor de todo es que te enorgulleces del horror que estás haciendo. Castigas, condenas y criminalizas a quienes no son, ni piensan, como tú. Gobiernas para unos pocos, y no para el conjunto. No confundas patriotismo con patrioterismo, que es lo que tú estás haciendo. 

Olvidémonos del paro, del hambre, de los desahucios, de la desatención, del alto nivel de pobreza de los niños. Olvidémonos de eso y veamos pájaros donde no los hay. Hagamos como usted y su troupe, a ver si así conseguimos salir del pozo del que usted es incapaz de sacarnos. Olvídese de la herencia recibida, porque eso ya no cuela. Esto que tenemos hoy, es resultado de su actuación. Deje de echar balones fuera, y asuma su responsabilidad y su culpa, y actúe en consecuencia. Moncloa ha causado su síndrome demasiado pronto sobre su persona.

Gracias por nada.

martes, 4 de diciembre de 2012

Falsas promesas

El Ejecutivo de Mariano Rajoy se ha llenado la boca, en múltiples ocasiones, de promesas que, con el tiempo, siempre ha roto. Ahora ha sido el turno de las pensiones, pues ha tomado la decisión de no revalorizarlas para el 2013. Una medida que se toma, como todos los castigos al ciudadano, por la manida excusa de que "no hay dinero". Una decisión que dicen ser "justa" y apelando a que los mayores de este país, que no son culpables de nada, "entienden al Gobierno". Y es que si no lo entienden da igual, porque este Gobierno no hace caso a nadie.

Se dijo en su día que no se subirían los impuestos, y luego se subió el IRPF con la excusa de que se hacía "para no subir el IVA". Posteriormente se olvidaron de eso, porque el IVA subió al 21% y, para callar bocas, dijeron que era para "poder tener dinero para las pensiones". Y, definitivamente, no hay dinero para las pensiones.

Es imposible respetar a quien no respeta. Es imposible tomar en serio a quien no lo es. Y este Gobierno se ha ganado a pulso ambos casos. Quieren ser creíbles, pero eso les queda grande. Quien llega a la Moncloa mintiendo, ya lo tiene difícil. 

Ya es hora de dejarse de excusas burdas y ser consecuente con que las medidas tomadas no hacen sino agravar la situación, y así lo demuestra el último dato del paro registrado, que ha aumentado en más de 74.000 personas

Ya no es herencia recibida; ya son las propias medidas las que están llevando a este país a un acantilado demasiado alto. Y mientras tanto, tenemos una Ejecutiva que se ha alejado de la realidad social demasiado pronto, que tiene la mirada puesta en los ricos, creyendo que todos somos igual de pudientes, pero sin tocar a quienes realmente tienen, y con un presidente anclado en el miedo y la cobardía, incapaz de dar la cara ante su pueblo, ignorándolo, menospreciándolo y castigándole. Y luego quieren que les respetemos y nos lo tomemos en serio. El respeto no viene dado, hay que ganárselo, y usted ni lo ha intentado, 'señor' Rajoy.