viernes, 17 de mayo de 2013

Luto por la educación

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la nueva ley educativa del ministro Wert (Ley LOMCE), una lucha constante del propio ministro en su 'afán' y empeño en que la educación española necesitaba, sí o sí, una reforma.

Cierto es que nuestro sistema educativo no cosecha buenas cifras en cuanto a los resultados obtenidos por los estudiantes en comparación con nuestros vecinos europeos; pero aumentar la ratio de alumnos, aumentar las horas lectivas, subvencionar los centros privados, aumentar (o pretender aumentar) las horas de religión, incluso dinamitar la política de inmersión lingüística en aquellas Comunidades Autónomas que tienen lengua propia no favorece que esas cifras de resultados que tanto obsesionan a los políticos mejoren. 

Recortar en becas, en profesores, aumentar las tasas universitarias y, sin embargo, subvencionar a los centros de educación privados es un doble juego de moralidad. Pretender una educación en la que los alumnos estén separados por sexos; donde la religión obtiene un papel protagonista en un país aconfesional, es doblegarse al estamento clerical, volver a un sistema educativo de la España pre-constitucional y, por ende, hacer de la ideología bandera de gobierno. Es muestra evidente de la ceguera y la torpeza con la que gobierna quienes están al mando del país. 

'Españolizar' no es mejorar la educación. El peor remedio para la convivencia pacífica entre las comunidades, con una sensibilidad agudizada en su nacionalismo, con el resto de las comunidades es el de pretender superponer (o imponer) una lengua sobre otra; una cultura sobre otra; un modo de ver la vida sobre otra.

Tras la aprobación de esta Ley, se entierra una educación libre, si impone la ideología y la fe y, desgraciadamente, no se piensa en quien de verdad merece toda la atención, los alumnos. Estamos hablando de su formación, de lo que serán mañana gracias a lo que aprendan hoy. Si lo que reciben hoy no es de calidad, no obtendremos una sociedad futura de calidad.

miércoles, 15 de mayo de 2013

15-M: Dos años después

Aquél 15 de mayo de 2011, la sociedad española vivió un momento histórico: el pueblo tomaba absoluta consciencia de la situación que se vive, agarra las riendas y decide plantar cara a los poderes fácticos. 

La Puerta del Sol, como epicentro del movimiento fue, sencillamente, el germen de lo que vendría después. Miles de plazas en toda España eran "tomadas" por jóvenes y no tan jóvenes; de derechas, izquierdas y centro; ricos y pobres; para luchar por un objetivo común: los derechos de cada individuo. 

El poder político; el económico; los medios de comunicación; todos se vieron sorprendidos por lo que se estaba viviendo. Una sociedad acusada de vivir impasible; que miraba hacia el lado contrario a la política; que le daba la espalda; que no se involucraba; de repente eran millones de personas que les miraban a los ojos y gritaban al unísono un alto, claro y rotundo "¡basta ya!".

Con el movimiento vieron la luz grupos sociales que ya existían, y otras nuevas. Plataforma de Afectados por la Hipoteca; Stop Desahucios; Sanidad; Educación; Justicia; Trabajo; pensiones; preferentes. Muchos eran los motivos para salir a gritar. Cada uno con su lema, cada uno con su motivo personal, pero arrimando el hombro en favor, también, del problema que defendía el prójimo. Todo un ejemplo de organización social, pacífica, que desmontaba cada crítica de aquellos estamentos que, por miedo o cualquier otro asunto, lo veían con recelos. 

Dos años después, y aunque las plazas ya no se llenen como en sus inicios, se ha demostrado que el trabajo no es en vano, y que aunque las plazas -elemento simbólico y referente del movimiento- no se abarroten, cada batalla ganada es la demostración de que el 15-M, en la sombra, ha conseguido que la sociedad logre pequeños éxitos que significan mucho para el conjunto. 

En un inicio lo criticaban porque eran un movimiento desorganizado, sin ideas claras, sin propuestas definidas. Realmente han demostrado que son un movimiento que ha sido capaz de plantearnos nuevas preguntas. 

martes, 14 de mayo de 2013

Al margen de la realidad

Que España vive una intensa y profunda crisis política (de credibilidad, de confianza...) es algo que no coge de sorpresa a nadie. La situación económica, los numerosísimos casos de corrupción, que llenan las páginas de periódicos y suman tantos minutos de radio y televisión, han supuesto el punto máximo por el que estaba dispuesta a pasar la sociedad española.

Sin embargo, hay dos entidades que viven al margen de esta idea de cambio político. El Partido Popular y el Partido Socialista viven inmersos en la sensación, idea, creencia de que la crisis del bipartidismo "es algo temporal". Sin duda alguna, han demostrado vivir en un mundo paralelo, una burbuja insonorizada y opaca hacia una realidad cada vez más grande y palpable.

A las encuestas nos remitiremos. Las últimas que han visto la luz en El País, La Sexta o la SER han demostrado que los dos grandes partidos no hacen sino seguir perdiendo votos y que sus dos principales competidores (IU y UPyD) se les acercan de manera peligrosa. En el caso de IU llama la atención el dato que revela que le separan del PSOE algo más de dos puntos, lo que le podría convertir en la segunda fuerza del país de seguir así.

Realmente es para pararse a pensar en los motivos por los que las dos grandes fuerzas políticas (por ahora) viven tan al margen de la realidad. ¿Qué les impide mirar a los ojos a la realidad y adaptarse a ella? El sistema político y electoral creado durante la transición, que sin duda les favorecía, ya no les está dando mucho resultado. 

La sociedad española no confía en dos partidos; el multipartidismo se está haciendo real, claro y evidente. ¿Será causa de la crisis o se mantendrá en el tiempo? 

Siete ideas de reformas

La Unión Europea, en su afán de controlar las cuentas españolas y seguir erigiéndose como la máxima defensora del control del déficit y del ajuste, piden al Gobierno de España que siga en su camino reformista. Más reformas para una sociedad que casi no soporta ni una más. Pero eso la sociedad. Aquí, en Adrián BLOG, en nuestro empeño de querer ofrecer ideas alternativas, ofrecemos una serie de posibles reformas que podrían hacerse en las que el Estado se ahorraría suficiente dinero como para no tocar políticas sociales:

- Supresión de la ayuda estatal a la Iglesia.
- Supresión de las Diputaciones.
- Reducción de salario de los Diputados y Senadores.
- Eliminar el salario de aquellos Diputados y Senadores que tengan actividad profesional externa a la de su cargo en activo.
- Reducción del presupuesto en armamento militar.
- Estricto control fiscal para las grandes fortunas, susceptibles de ser enviadas a paraísos fiscales.
- Aumento del impuesto a las grandes fortunas.

Con estas siete ideas, el Estado podría ahorrarse miles de millones que podrían invertirse, por ejemplo, en una fuerte y verdadera política de empleo a la gente joven; para I+D+i; para la educación... Ahí quedan.

lunes, 13 de mayo de 2013

Libre de ideología

El pasado día 9 se celebró una histórica huelga en la educación española; padres, madres, maestros y alumnos de todos los niveles educativos estaban llamados a secundar un paro que se presentaba ambicioso. La idea: impedir que salga adelante la nueva ley educativa que se trae entre manos el ministro de Educación, José Ignacio Wert.

Un gran poder de convocatoria durante la jornada lectiva, pero mayor aún durante las manifestaciones en las calles de múltiples ciudades del país provocaron lo que, en un principio, parecía imposible: la Ley había sido emplazada a seguir estudiándose y, con toda probabilidad a ser tratada en el Consejo de Ministros del próximo viernes 17 -si no lo evita nadie antes-. 

La reforma es conflictiva por cualquier punto desde el que se mire. Después de publicarse los últimos datos de abandono escolar, que sitúan a España a la cola de Europa con un 24.9%, nos encontramos con un proyecto que pretende masificar las aulas y  someter a los profesores a más horas docentes y reducir las horas de tutorías. Esto que parece algo banal, no lo es tanto si consideramos que aquellos países con un índice de abandono escolar mínimo son aquellos que tienen las aulas más "despobladas" y donde el profesor puede dedicarse más detalladamente en los problemas de cada alumno.

Por otro lado, la Ley se ha trabajado para favorecer la educación religiosa, ofreciendo, para aquellos que se plantean no estudiarla, una asignatura más complicada para redireccionar flujo hacia la asignatura religiosa. Un planteamiento ideológico que ha llegado hasta la posibilidad de diseccionar los centros por sexo, como en la época pre-constitucional (niños con niños y niñas con niñas).

Pero Wert no se iba a quedar de brazos cruzados. Los estudiantes, profesores y padres han ganado una 'batalla', pero no la 'guerra', y el ministro ha decidido que, para el próximo curso, va a reducir el doble de lo estimado en un principio, la concesión de becas de ayuda al estudio (del 4% que se esperaba recortar, se pasa al 8%). Si es que, nuestro amigo, siempre se guarda un as bajo la manga. 

Esta batalla educativa aún no está sentenciada, y quedan muchos rounds... ¿Quién ganará? Ojalá sea una educación libre de chiquilladas y de ideologías por parte de quien dirige las riendas del sector.

1096 días de recortes

"El Gobierno español ha procurado reaccionar ante cada uno de estos inesperados desafíos".
J. L. R. Zapatero. Congreso de los Diputados. 12/05/2010

Con éstas palabras comenzó el aluvión de recortes a los que se ha sometido a la sociedad española desde aquél fatídico 12 de mayo de hace tres años. Unos recortes que no han dejado de afectar a los mismos de siempre, a los trabajadores, a los menos pudientes, a quienes ya soportan la mayoría de cargas impositivas; en definitiva, a la clase media y media-baja de España.

"Hay que acelerar la reducción del déficit. Ésto implica serios recortes adicionales en ámbitos ya objeto de reducción y en otros nuevos; cuya incidencia social es evidente".

Hasta el propio Ejecutivo lo tenía claro; la sociedad no lo iba a tolerar, no iba a aceptar que recayera sobre ella la responsabilidad de asumir las consecuencias de un sector irresponsable, especulativo, malversador, defraudador... Y así lo demostró un año y tres días después, en plena Puerta del Sol, con el nacimiento del mayor movimiento social de la Democracia de éste país; el conocido como 15-M. Un germen que se expandió rápidamente por toda España, y que pronto consiguió la simpatía de la sociedad de muchos países del mundo.

"- Reducir las retribuciones del personal del sector público en un 5% a partir de junio de 2010 y congelarlas en 2011.
- Los miembros del Gobierno, y los demás altos cargos, tendrán una reducción superior al último tramo de la tabla que se establezca para los empleados públicos.
- Suspender, para 2011, la revalorización de las pensiones; excluyendo las no contributivas y las pensiones mínimas. 
- Eliminar el régimen transitorio para la jubilación parcial.
- Eliminar la prestación por nacimiento de 2500 euros a partir del 1 de enero de 2011.
- Reducir los gastos en farmacia mediante revisión del precio del medicamento; excluyendo los del índice de precios de referencia.
- Suprimir la retroactividad del pago de prestaciones por dependencia el día de presentación de la solicitud. 
- Reducción, en 600 millones de euros, a la Ayuda Oficial al Desarrollo entre 2010 y 2011.
- Reducción, en 6045 millones de euros, en la Inversión Pública Estatal entre 2010 y 2011.
- Ahorro de 1200 millones de euros por parte de las Comunidades Autónomas y las entidades locales."

La primera lista de recortes supuso el giro, a la derecha, de una política social de izquierdas que, hasta ese momento, había calado de buen grado, en su mayoría, en una sociedad que aún vivía en la incertidumbre de si llamar al contexto internacional "desaceleración" o "crisis".

Y tras unas elecciones anticipadas, el 20 de noviembre de 2011 llegó él, Mariano Rajoy. El adalid de la recuperación; aquél que se erigía como el salva patrias; el que se fotografiaba en colas del INEM anunciando -a bombo y platillo, como está mandado- que con él se reduciría el empleo.

Recogía el testigo con 5,5 millones de parados; un déficit público del 8.51% (pasando a ser, más tarde, del 9%; y posteriormente del 9.4%); la sombra perenne de la petición de rescate... Y no le tembló el pulso.

Desde su llegada, España ha sufrido un retroceso de dimensiones impensables por la ciudadanía hasta ese momento. Una educación maltrecha y recortada; una sanidad escuálida -casi anoréxica-; las prestaciones de desempleo cada vez más exigentes; una inmigración sin derecho a sanidad; una Justicia que deja de ser gratuita; bancos nacionalizados y rescatados por la UE; ciudadanos desahuciados y con una ley hipotecaria parcheada y no renovada; la corrupción en su propio partido, afectando (presuntamente) a miembros de su Gobierno; una sociedad cansada, hastiada; unos jubilados con una prestación irrisoria; medicamentazos; euros por receta; escraches; un país deprimido; 6,2 millones de parados; una incontrolable fuga de cerebros; una emigración en alza; más impuestos al pobre; amnistía fiscal; dos huelgas generales en un sólo año...

En total, 1096 días de recortes; de viernes de dolores para las clases trabajadoras; de jóvenes que han tenido que dejar sus estudios por no poder permitirse las altas tasas del coste de las matrículas y la disminución de las becas; de suicidios y desahucios... 1096 días en los que no se ha dado la talla; en los que el país se ha ido hundiendo más y donde, además, no se tiene ni el menor atisbo de mejoría, sino todo lo contrario.

jueves, 9 de mayo de 2013

El Constitucional frena a Cataluña

El Tribunal Constitucional ha puesto freno a las ansias nacionalistas de Cataluña al aceptar el recurso  interpuesto por el Gobierno central por las declaraciones soberanistas de la Comunidad Autónoma y su propuesta de referéndum. 

Una consulta popular que nunca ha sido bien vista desde Madrid, con un miedo -quizá excesivo- a una ruptura nacional que, probablemente, con la actitud del Gobierno de la Nación no se haga sino aumentar ese deseo de separación entre catalanes y el resto del país. 

No obstante, desde el Parlament de Catalunya se rasgan las vestiduras. Cualquier asunto que pueda afectar a esa medida de autodeterminación es utilizada para hacer política populista, muy enlazada a cualquier movimiento nacionalista. Un ataque a su personalidad nacional, a su política y a su independencia. 

El asunto de Cataluña siempre ha tenido que tratarse con cuidado, pues las heridas nunca acaban de cicatrizar. Un pueblo sensible hacia su identidad, con unos políticos que exageran hasta el extremo esa sensibilidad para intentar lograr sus objetivos.

Desde el Gobierno autonómico no piensan frenar, ni dar marcha atrás en este recorrido de independencia, retando al Tribunal y al Gobierno central en una lucha en la que, sin duda, terminarán perdiendo los ciudadanos catalanes por culpa de aquellos que quieren convertirlos en mercancía y arma en esta pelea encarnizada sobre la unión o desunión de un país más maltrecho que nunca.